miércoles, 2 de abril de 2008

EL REINO DE CERVANTES


El escritor venezolano Arturo Uslar Pietri, recientemente fallecido, denomina al español, “El reino de Cervantes”, bello acierto expresivo, que toma el autor para definir la posición del español, en el contexto actual de nuestra lengua.
La “característica esencial del castellano“, lengua hablada por gentes tan diversas, y geográficamente tan extendida, es: su cohesión.
Entre los varios millares de lenguas, que se hablan en el mundo el auge del español como segunda lengua, como lengua aprendida, es espectacular. Esta es una realidad que le augura un futuro afortunado en este Reino de Cervantes que dijimos, si bien resulta paradójico, que los castellano-hablantes en algunas comunidades autónomas tengan problemas para poder estudiar y seguir aprendiendo su lengua materna. Los gobernantes nada hacen al respecto, mientras las asociaciones de derechos humanos señalan a España.
Las lenguas, instrumento de comunicación y transmisión cultural, son perfectamente mensurables en base al número de hablantes. De las más de cuatro mil lenguas que se hablan en el mundo, no más de un centenar superan el millón, y no llegan a una docena las de amplia dimensión geográfica. El español, con sus casi cuatrocientos millones de hablantes, es considerada una de las cuatro mayores, con el chino, inglés e hindi. Tiene un papel preponderante en la sociedad global. Es reconocida como la segunda lengua de relación mundial después del inglés. Con alfabeto latino, es el único sistema de escritura realmente universalizado, las supera en racionalidad ortográfica, y como se dijo, es la lengua más cohesionada entre las grandes, sin variantes dialectales ininteligibles, y fonéticamente muy clara.
Algunos hispanistas americanos, según anécdotas del autor, hablan en castellano en sus conversaciones telefónicas, dado que su claridad fonética, no precisa deletreo como sucede con el inglés. Las intercomunicaciones requieren lenguas llenas como el español, de “corporeidad léxica y nitidez silábica“.
Las dos lenguas que más fácilmente puede reconocer correctamente, y ser interpretada por las máquinas , es el castellano y el japonés, como opina un Hispanista de este segundo país, pero el castellano le supera por su sistema alfabético de escritura y ortografía coherente.
Se suele decir que es una lengua hablada en los cinco continentes, pero no es cierto del todo. En África solo se habla en Guinea Ecuatorial y Sahara Occidental, donde lo conservan como un recuerdo unos centenares, cada vez menos, de marroquíes del Norte. No hay ningún apoyo por parte española para mantener el uso de la lengua. Está queja ya fue puesta de manifiesto por el desaparecido rey Hassan II. Muchos de sus súbditos norteños la considera su lengua de comunicación con Europa. Quedan algunos grupos de sefardíes que han mantenido su viejo castellano, hablan Haquitía.
La lealtad idiomática de los sefardíes permite la presencia de nuestra lengua en el continente asiático. Hay judeo-español, judesmo, en Israel y diversas poblaciones de Asia Menor. Cuando se habla de la extensión del castellano por Oriente Medio, se suele pensar en el Lejano Oriente o Filipinas. El español en el archipiélago se mantiene, siendo la misma proporción de hablantes de hace un siglo, el tres por ciento, dos millones de personas que la mantiene como lengua materna, como forma plena o como hablantes del chabacano, variedad perfectamente inteligible. Menos inteligible es el chamorro, y algunas otras lenguas criollas con base castellana. Gracias a la corriente migratoria desde España y el cono Sur americano hacia Australia, unas cien mil personas hablan el castellano. Hay dos Diarios en castellano: uno en Sydney y otro en Melbourne con tiradas de veinte mil ejemplares. No es pues el español una lengua extendida por Asia y Oceanía, pero si está presente, se estudia y se aprende, sobre todo en Japón y Corea.
Sin negar la presencia del español en los cinco continentes, nació y se consolidó en Europa, y se dimensionó en América. Sería acertado hablar de la americanidad del español, más que de la universalidad dudosa e inasible.
Hablamos una lengua romance. El latín, su lengua madre, procedía del tronco indoeuropeo, como otras lenguas del continente. La hemos extendido al otro lado del Océano siendo el vinculo que une a una comunidad de pueblos, herederos de nuestra cultura y hermanados por la lengua que comparten, la española, y que constituye el llamado Mundo Hispánico. Lo más sorprendente para los europeos que viajan a América, es la dimensión geográfica de la lengua. Vehículo de comunicación en un universo cultural y polifacético, gentes de diversas razas y distinto origen, y siempre con la misma lengua. Una lengua con facilidad para el aprendizaje, con claridad fonética y armonía.
Así Carlos I de España, llegó a Castilla y se prendó de la lengua, de la que llegó a proclamar ante el Papa, “lengua Internacional, que debería ser sabida y entendida por toda la gente cristiana”. Pero la lengua se extendería no hacia Europa, si no a América. El colosal continente en que se hablaban entre cuatro y cinco mil lenguas en 1492, es hoy el continente con mayor homogeneidad idiomática. La lengua, lo más importante aportado por Europa a América: el inglés, portugués y sobre todo el español, que articuló pueblos, razas y culturas. Lengua integradora dentro de su diversidad. Dándose el hecho de que nunca en la historia tantas naciones tuviesen una única lengua en común. Sus diferencias dialectales son mínimas y no impiden nunca la intercomprensión entre sus hablantes.
Cualquier hispanohablante entiende a otro sin dificultad, lo que no sucede entre los anglohablantes y otras lenguas que pasan por unitarias. El árabe, con una unidad oral inexistente, y sólo se mantiene el árabe literal. El chino cuya primacía numérica entre las lenguas del mundo, no parece tan clara entre los chinos que existen y los que hablan diversas lenguas, unidos únicamente por el sistema ideográfico de su escritura.
Hablar español es hablar una lengua verdadera, de un idioma homogéneo, válido para todos sus usuarios como vehiculo de comunicación. Los términos lengua y dialecto son anfibológicos, por el uso que se suele hacer de ellos: por ejemplo es sabido que el urdu, no se sino el indi. Y la semejanza de las lenguas eslavas, unas con alfabeto cirílico y otras latino, que muchos lingüistas consideran dialectos de un eslavo común y no lenguas. Como son lenguas y no dialectos, los del árabe. Al vasco se le consideraban ocho dialectos. Cuando se habla de lenguas del mundo se habla de realidades diversas. Se computan por su nombre aun cuando su ininteligibilidad sea evidente para otros hablantes de la misma lengua. El francés es lengua oficial en treinta naciones, el español solo en veintidós. El número de hablantes de nuestro idioma cuadruplica al francés. La prolongación americana nos confiere una gran dimensión, nos estamos acercando a los cuatrocientos millones de hablantes, que la convierten en la primera lengua del mundo en número de hablantes maternos. Por su extensión geográfica y carácter plurinacional, en la segunda tras el inglés, lengua de relación en nuestra época y la segunda en demanda de aprendizaje. La evidencia de estos datos llevo a la ONU a conferir al español el rango de lengua oficial, junto al inglés, francés, ruso y chino.
Otra dimensión de las lenguas es tu antigüedad real. Una lengua es tan antigua como lo sea el primer escrito conservado que resulte inteligible. Son pocas las que han cumplido el milenio y pocos los hombres actuales que pudieran entender a sus antepasados de hace mil años. Hablo de las que han tenido soporte literario y tradición escrita. El español es una de las pocas milenarias, se ha mantenido en el espacio tras su expansión americana. Esa doble dimensión, geográfica e histórica le confiere un volumen cultural inusitado. El español medieval ya era español mientras que el inglés y francés han evolucionado y distanciado de lo que fueron en la edad Media. Se disimula por el tradicionalismo ortográfico, pero divorciadas de la lengua oral. El español, frente a ellas, por su simplicidad ortográfica y su sistema fonológico de solo cinco vocales y diecinueve consonantes, es uno de los sistemas de escritura más ajustado a la realidad fonológica.
Gran parte del éxito del castellano como coiné peninsular primero, y americano después, hay que atribuirlo a las cinco consonantes, el sistema vocálico más perfecto posible. Con las silabas abiertas y el polisilabismo, podemos aseverar que entre las lenguas de intercambio cultural y las lenguas supranacionales, es la que ofrece mayores facilidades para el aprendizaje.
La corporeidad fonética y grafica, le otorgan un puesto central en el panorama románico, frente a otras lenguas menos evolucionadas: el italiano, en tal proximidad con éste que las hace inteligibles mutuamente; el portugués, divorciado de su escritura y el francés, en trance oral de distanciarse de la suya. El bloque románico es tan importante, que en 1887, cuando Lazarus Zamenhof creó el esperanto, las raíces léxicas de sus bases estadísticas, fueron las más frecuentes en los idiomas europeos, de tal forma que le salió una lengua románica, con un sistema fonológico muy próximo al español. Con cierta frecuencia se da el echo de ser esperantista e hispanista: uno de los más ilustres hispanistas japoneses actuales llego al español, pasando por el esperanto.
El español nació en Castilla, pero fue de España, no marca fronteras, es multinacional y multiétnico, y hoy es también la lengua de Hispanoamérica.
Los norteamericanos la aprenden porque es lo que tiene al lado y la hablan treinta millones de sus ciudadanos; los brasileños están rodeados de ella, y es imprescindible para comunicarse en el continente que habitan; los japoneses, coreanos y chinos, porque América los atrae. El futuro del español en la sociedad de la información es indudable: amplia base demográfica en crecimiento, notable extensión geográfica, adecuación de la lengua hablada a la escrita, nitidez fonética, simplicidad ortográfica y cohesión idiomática. No se puede pedir más.
La magnitud de España o de cualquier otro país que comparta nuestra lengua, no acaba en fronteras nacionales, nuestra lengua no constriñe ni identifica. Nos hace compatriotas de gentes alejadas y diversas, como dice Ernesto Sabato “Yo soy hijo de italianos y mis ancestros son Cervantes y Berceo. ¡ Qué milagro es esto!. El conjunto cultural del mundo hispánico, es el fruto de un largo acarreo de siglos y se sostiene sobre miles de escritos, de conocimientos comunes, de sentimientos compartidos: “El reino de Cervantes”



Tomás González Santos

BIBLIOGRAFIA
Salvador, Gregorio (Suplemento “El Cultural” de el Mundo, Madrid 18/04/2001)

Diccionario de la Real Academia. Real Academia de la Lengua. Madrid. 23 Ed: 2007

Gran Enciclopedia Universal. Palés Castro, Marisol ed. Madrid: Espasa Calpe, 2003.

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